El osteópata, gracias a un razonamiento apoyado en el conocimiento anatómico, fisiológico, energético, una escucha honesta, buscará los elementos que obstaculizan los procesos normales de salud o de reabsorción natural de las afecciones y después de haberlos reajustado o informado, dejará que la sabiduría del cuerpo haga lo esencial: mantener o restablecer el equilibrio y la salud. Esto pone de manifiesto la importancia del trabajo personal de cada uno de nosotros antes de ponerse a disposición de los demás.
ALAN R. BECKER decía que lo más importante es esperar con atención paciente a que el tejido comience a hablar, escuchar, dejar que ocurra y simplemente estar allí. No se trata de hacer algo sino todo lo contrario, adaptarse al tejido y al paciente y ayudarle a entender su propia historia.
PRINCIPIOS DE LA OSTEOPATÍA
1.- EL CUERPO ES UNA UNIDAD. Cuerpo físico, mente y espíritu están conectados entre sí y en una situación de interacción.
2.- LA ESTRUCTURA Y LA FUNCIÓN SE INFLUYEN MUTUAMENTE. La estructura la forman las partes óseas, musculares, fasciales, viscerales y neurales, incluso y muy importante, incluimos aquí a los líquidos del organismo, en el sentido de una estructura móvil. Existe una relación muy estrecha entre el tipo de estructuras del cuerpo y la capacidad y las posibilidades de una determinada persona para vivir su vida. “El termino función no se aplica solamente a las actividades vegetativas del organismo como la circulación, la respiración, la digestión, etc, incluye actividades como el pensamiento, la sensación, la expresión creadora, la meditación e incluso la aspiración espiritual”.
3.- LA CIRCULACIÓN DE UNA SANGRE SANA ES FUNDAMENTAL. LA REGLA DE LA ARTERIA ES SUPREMA. Cuando la circulación sanguínea se efectúa normalmente, la enfermedad no puede desarrollarse, pues nuestra sangre transporta todos los elementos necesarios para asegurar la inmunidad natural y lucha contra las enfermedades. Con la intención desde nuestro lugar de eliminar los obstáculos que impiden el movimiento de los líquidos, a la fuerza vital le será posible hacer que los trastornos desaparezcan y la función normal de salud se vuelva a establecer. La función integradora del sistema nervioso y endocrino sobre el organismo y la función que desarrolla el sistema circulatorio, con todos sus significados e implicaciones, tiene una importancia fundamental para el osteópata.
4.- EL CUERPO DISPONE DE FUERZAS DE AUTORREGULACIÓN Y AUTOCURACIÓN. “La Naturaleza se dirige a ti con la llamada del dolor cuando sus mandatos son desobedecidos y cuando sientes el malestar de esa llamada, no llenes tu estómago con drogas, sino deja que el sabio ingeniero ajuste la máquina, para que todas sus partes puedan trabajar según lo requiere la Naturaleza”.
El verdadero tratamiento osteopático es manual, aunque la alimentación, la psique, los factores sociales y vitales, es decir, todo aquello que nos nutre para bien o para no tan bien, deben ser tenidos en cuenta y también ayudados con la mano del osteópata, su presencia y su palabra.
Termino con un texto entrecomillado de TORSTEN LIEM por su absoluta belleza.
Por palpación, los viejos profesores y maestros entendían más bien lo que SUTHERLAND denominaba “La Respiración de la Vida”. Ésta es una aproximación extremadamente consciente, cuidadosa y respetuosa de la totalidad del paciente. Los “viejos profesores” no solamente palpaban con las manos, sino que abrían todos sus sentidos, su razón y su corazón para percibir cómo la respiración universal del cosmos encontraba su eco y su expresión individual en el cliente y cualquier otra forma de existencia, para escuchar las historias particulares de los tejidos, buscando sus más pequeños movimientos, ritmos y tensiones. Alan Becker, por ej, paseaba algunas noches a través de los bosques para palpar en la oscuridad las vibraciones de los colores de los pétalos.
El impulso terapéutico consiste en estar en consonancia con estos ritmos y energías, que se manifiestan en las estructuras anatómicas y fuera de ellas, más que en aplicar una técnica de forma automática. A través de una experiencia directa, el organismo puede orientarse de nuevo y pasar de la enfermedad a la salud”.